miércoles, 2 de mayo de 2018

JESÚS DE NAZARET, EL ÚLTIMO FARAÓN DE EGIPTO




 

 

 

 

 

Jesús de Nazaret, o en hebreo llamado Yeshua, sin lugar a duda fue uno de los pocos hombres que cambiaron el transcurso de la Historia tan solo con su existencia. ¿Pero que sabemos de Jesús?. Lo único que sabemos es lo acontecido en los Evangelios y con escasa información fuera de ellos, siendo la conocida arqueología bíblica su principal fuente histórica lejos de los textos sagrados.
Mucho se ha escrito sobre la asimilación por parte del cristianismo primitivo la adopción de diversos ritos de otras religiones así como cultos que posteriormente fueron cristianizados. Ejemplo de esto fueron los antiguos dioses paganos como los grecolatinos quienes fueron asimilados por los primeros santos. Un ejemplo muy fácil de encontrar y asimilar esto en una etapa muy cercana a nuestro tiempo lo podemos ver en Latinoamérica y la gran importancia que tienen la creencia en los santos, los cuales adoptaron las ancestrales facultades divinas de los antiguos dioses americanos.
Otro ejemplo muy fácil lo podemos ver en nuestra representación de la Virgen María con el niño Jesús, en su origen esa representación no era otra que la propia diosa Isis con su hijo Horus. Y no será la única ocasión donde los ancestrales dioses egipcios irán prácticamente de la mano del cristianismo.
No olvidemos la gran influencia egipcia que tuvo en el Pueblo de Israel para comprender lo que hoy son. Si vemos en el Antiguo Testamento no podemos obviar os 400 años de esclavitud, después las diversas guerras del Reino de Israel que tuvo con Egipto, a su vez cuando se vio sometido a Mesopotamia y por última gran influencia con la aparición de Alejandro Magno y su Alejandría egipcia donde levanto la antigua Biblioteca, principal centro cultural del Mundo Antiguo. Por todas partes del imperio alejandrino se llevaron hasta Alejandría los principales libros de conocimientos. Desde escrituras de los cultos a Visnú, Khrisna, Mitra e incluso algunas obras budistas. Todo este conocimiento iba recorriendo las principales rutas de comunicación e Israel estaba a medio camino de Egipto y de la India con el resto de Asia.
A su vez tampoco debemos olvidar donde se dirigió a Sagrada Familia después de nacer Jesús e incluso muchos estudiosos en el cristianismo señalan que permanecieron en aquella tierra entre los cuatro y los siete años de vida de Jesús.
“El Ángel del Señor se apareció en sueños a José, y le dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarle” (Mt 2.13-16)
Y será en Egipto donde el Hijo de Dios conozca a otro "hijo" como él. En este caso hablamos del dios Horus quien nació de una madre virgen, la diosa Isis, mediante poderes divinos.
 

 

Cuando Horus nació Isis tuvo que huir de Egipto y entregarle al recién nacido en manos de del dios Tot, dios de la sabiduría, quien lo tutelo para que el niño dios adquiriese todo el conocimiento posible para el posterior enfrentamiento con Seth. Horus fue asesinado en su vida adulta y posteriormente resucitó de entre los muertos. A su vez forma parte de una triada divina. Osiris (Padre de Horus), Isis y Horus.
Otro elemento destacable es el símbolo de la cruz egipcia, conocida en Egipto como "cruz de vida" un culto milenario antes de la aparición del símbolo cristiano. Debo de comentar que el símbolo de la cruz estaba relacionada con el culto solar y las primeras "cruces" están datadas desde el paleolítico por este motivo fue que los pueblos americanos ya conocían el símbolo de la cruz cuando los españoles llegaron a América. La cruz "romana" no era más que la muerte como humillación mirando al sol y que este fuera quemando la piel al condenado a muerte además de deshidratarlo. 

 

Unos sabios que siguen a una estrella y le entregan oro simbolizando poder real, incienso simbolizando el conocimiento divino y la mirra un elemento que simbolizaba la muerte, pero un muerte que sería derrotada.
¿Eran los Reyes Magos estos extraños Sabios Azules?
A su vez debemos de señalar un dato importante de la vida de Jesús que coincide a su vez con un ritual egipcio conocido como Heb Sed. El Heb Sed no era más que un ritual de celebración que solo recibían los faraones al cumplir los treinta años de reinado como símbolo de renovación divina, fuerza  física y sobrenatural del faraón crecía. Un ritual digno de los herederos de los antiguos dioses egipcios, unos dioses que cuentan las antiguas leyenda que fueron instruidos por estos Sabios Azules.
Como he señalado antes, Jesús reapareció en la vida pública con treinta años justamente cuando finalizaba la tutela de los Sabios Azules.

 

 

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